martes, 24 de abril de 2012

¿QUÉ PASA CON EL SEXO EN LA TERCERA EDAD?

Hoy queremos centrarnos en una franja de edad muy olvidada en temas sexuales: la tercera edad, o edad madura. Siempre que pesamos en sexo lo asociamos con la adolescencia, con la juventud, la edad adulta, los treinta y tantos… sin embargo, conforme vamos sumando años, parece que vamos “restando sexo”.
Sin embargo, aunque lo lógico es que la actividad sexual disminuya por varias cuestiones de las que hablaremos, la sexualidad no muerte y por tanto el sexo y el placer sexual no tienen por qué borrarse con el paso de los año. Sin embargo, influenciados por convencionalismos sociales, y también porque los que ahora viven su edad de oro no han disfrutado de una juventud tan liberal como la nuestra, se asocia la tercera edad con la abstinencia sexual más absoluta.

La sexualidad a lo largo de la vida

Todos aquellos que estudian la sexualidad fijan la edad de actividad máxima entre los 15 y los 25 años de edad. En esa franja es cuando se produce mayor frecuencia de las relaciones sexuales.
Pasados los 25, cada persona tiene un comportamiento que depende de muchos factores vitales. Entran en juego responsabilidades como el trabajo y la superación personal; además a partir de esa edad es muy frecuente tener pareja estable. El hecho de convivir con la pareja, paradójicamente hace que nos sintamos más seguros y con relaciones sexuales a nuestra disposición y necesidades sexuales cubiertas. Por eso, conforme pasa el tiempo, y unido todo esto a la monotonía, se van teniendo menos relaciones sexuales por norma general.
Sin embargo, no hay una razón tan física como la hay en otros planos. El ritmo de vida marca muchas veces esta frecuencia. Y al final, al bajar el nivel de la misma, poco a poco va convirtiéndose en un círculo vicioso del que difícilmente se sale.
Otra realidad es la pérdida de vigor sexual. En la mujer, tras la menopausia se dan muchos cambios físicos, entre ellos un empeoramiento de la lubricación vaginal, y una bajada de las hormonas que empujan el deseo sexual. Ellos, sobretodo, comienzan a tener problemas de erección que les impide tener una relación sexual completa o satisfactoria.
Pero ni todo es blanco ni todo es negro. Hay ciertos matices grises. Y es que actualmente, el 72% de los hombre de entre 60 y 70 años, y el 65% de las mujeres de la misma edad, reconocen seguir manteniendo interés sexual. Sin embargo esos porcentajes bajan hasta un 42% de hombres y un 36% de mujeres que realmente siguen manteniendo relaciones sexuales.
Entre los 70 y los 80 la actividad sexual disminuye aún más, y a partir de los 80, el porcentaje es bajísimo y casi inexistente.
Sin embargo, estas cifras no van siempre relacionadas con las capacidades sexuales a según qué edad, sino que también va unido a las relaciones personales lógicas y típicas de cada edad. Muchas de estas personas se quedan viudas, y simplemente dan su vida emocional, y por supuesto su vida sexual por finalizadas. Y gran parte de culpa sobre todo esto la tienen los prejuicios y los valores tradicionales arraigados en nuestra sociedad.

Cómo disfrutar del sexo en la tercera edad

Para empezar, la búsqueda del placer se basa en la voluntad de encontrarlo: El problema del sexo en la edad madura es mayoritariamente cultural, y la solución pasa, en primer lugar, por superar los prejuicios culturales.
Después de ese primer paso, para superar las dificultades físicas, existen los avances médicos y de la industria erótica.
El principal problema masculino, la impotencia, se soluciona con medicamentos prescritos por un médico. La mundialmente conocida VIAGRA ha revolucionado la vida sexual de una franja de población muy abandonada en estos temas. Con ella y miles de suplementos alimenticios que existen en el mercado, puede superarse el problema casi al 100%. Además existen muchos artículos eróticos, por ejemplo los anillos para el pene, que están ideados para contribuir a una mayor duración de la erección.
En cuanto a las mujeres, no tienen tanto problema en tener relaciones sexuales como en disfrutarlas. Para ellas es básico hacer uso de un buen lubricante para facilitar la penetración. Además existen muchas cremas y productos, como la crema de onagra, creadas con el objetivo de aumentar la sensibilidad de los genitales femeninos y favorecer el orgasmo.
La tercera edad debe ser tomada como una segunda juventud, y al igual que es un momento ideal para volver a disfrutar de la vida, lo es para seguir disfrutando de una sexualidad plenamente satisfactoria. Llegados a la edad de jubilación, podemos tener a nuestra disposición todo el tiempo del mundo para hacer lo que queramos… viajar, disfrutar de las aficiones, de la familia, y por supuesto tenemos todo el tiempo del mundo para disfrutar del sexo sin prisa.
Cuando llegamos a la edad más madura, sabemos lo que queremos. Llevamos toda una vida de ventaja para saberlo. Conocemos mejor nuestro cuerpo, nuestros gustos, nuestras fantasías.
Por eso, disfrutar de la sexualidad a la tercera edad es algo que deberíamos de tener en cuenta todos y cada uno de nosotros llegado el momento. Porque el erotismo nunca muere, y la sexualidad solo acaba cuando acaba la vida.

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