martes, 23 de abril de 2013

Mata Hari, una sex symbol de leyenda


Mata Hari
Muchos desconocen la historia de Mata Hari, una mujer excepcional en muchos sentidos. Sin embargo, todos, aunque desconozcan su trayectoria vital, saben que fue un símbolo de la sexualidad, una mujer cargada de seducción y vitalidad que no dejó indiferente a ninguno de los hombres que se cruzaron en su camino.
Pero para saber de dónde le procedía ese gran poder de seducción, es necesario conocer su densa historia vital. Solo de esa manera, podrás entender a Mata Hari como el gran poder que puede desprender una mujer.

¿Quién fue Mata Hari?

Mata Hari fue un seudónimo mediante el que se conoció a Margaretha Geertruida Zelle. Ella nació en Leeuwarden (Países Bajos) un 7 de agosto de 1876. Hace casi un siglo que nos dejó esta mujer, que cautivó al mundo siendo una famosa actriz y bailarina. Su historia fue empañada por su condena a muerte tras la acusación de espionaje. Fue ejecutada el 15 de octubre de 1917 en parís, durante la Primera guerra Mundial.

Mujer exótica, única y moderna

Su padre era un humilde sombrerero holandés, que se quedó viudo bastante joven e intentó educar a Margaretha para que fuese una señorita bien. Sin embargo, Margaretha, que había heredado los exóticos rasgos de su madre, una joven procedente de Java, quería todo lo contrario en su vida: emociones fuertes.
Por eso, aunque su padre se encargó de ofrecerle la mejor educación posible, incluso enviándola a un internado, ella consiguió dejar esos estudios que tan poco le interesaban con la excusa de que el director del centro abusaba de ella. Tras eso se dedicó a trabajar en todo aquello que pudo, hasta que en 1895 vio un anuncio que cambiaría su vida: Un militar del ejército holandés buscaba esposa para que le acompañara en su misión en las Indias Orientales. Rudolf MacLeod se convirtió en su marido y le brindó la oportunidad de viajar al país de origen de su madre. Embarazada y casada llegó a Java, el paraíso con el que siempre había soñado.
Sin embargo, Java se convirtió en una trampa para ella y los dos hijos que tuvo con MacLeod. Su marido resultó ser un hombre muy violento, que más que hacerla vivir en el paraíso la llevó a sufrir todo un infierno. Tan violento era, que en un arrebato y en venganza por el maltrato que este daba a sus criados, uno de estos envenenó al segundo hijo que Margaretha y Macleod tuvieron.
Mientras MacLeod frecuentaba burdeles, Margaretha buscaba consuelo en los brazos de otros hombres y mujeres, y sucumbía a los encantos de los javaneses y javanesas, con los que fue descubriendo las artes amatorias orientales.
Años después el matrimonio volvió a Holanda. Sin embargo, Margaretha no pudo aguantar más y consiguió divorciarse de su marido. Por fin se libró de la bestia aunque se quedó sola, porque las acusaciones de infidelidad de su marido, le costaron la custodia de su hija.

Mata Hari, una nueva mujer

Sola, abandonada y sin prácticamente recursos para poder vivir decidió marchar a París. Por aquellos entonces, cuando los hombres viajaban a distintas partes del mundo debido a las guerras, se sentía una gran admiración por las mujeres exóticas. Por eso, Margaretha decidió aprovechar los rasgos javaneses heredados de su madre y todos los conocimientos aprendidos durante su estancia en Java. Fue el inicio de la nueva vida de Margaretha, que se transformó en Mata Hari.
En París no tardó en encontrar un protector, que la lanzó al mundo del “artisteo”. Sin embargo, Margaretha no quería ser una simple bailarina, ni una vulgar cortesana. Por eso sabía que debía construir un personaje más atractivo de que ya era ella.
Fue entonces cuando se inventó una fantasiosa historia sobre su origen: según ella su madre vivía en un templo de kanda Swandi, y al morir durante su alumbramiento, ella se quedó al cuidado de los sacerdotes, que fueron los encargados de instruirla en los cultos ancestrales. Según ella allí aprendió las danzas con tinte sensual y erótico que le hacían triunfar allá por donde pasaba.

Mata Hari, la leyenda de la espía

Cuentan que viajó por toda Europa exhibiendo su arte. Por su camino fue manteniendo intensos romances con importantes y poderosos hombres, de la política y del mundo del arte. Pero fue en Berlín donde se enamoró de Kraemer, el que fuera cónsul alemán en Amsterdam. Además, Kraemer era el jefe de espionaje alemán. Y esta relación fue la que condujo sin parada a Mata Hari hasta su muerte.
En febrero de 1917 fue detenida en París, acusada de ejercer como espía de doble servicio, tanto para Francia como para Alemania, causando, según sus captores, la muerte en emboscadas de miles de soldados franceses.
No dejó de seducir a los que la detuvieron. Se mostró desnuda, e incluso cuentan que cuando fue fusilada, envió besos a sus verdugos justo antes de ser tiroteada por ellos.

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