Espontáneos y fugaces, cálidos y memorables. Así son los amores de verano, un soplo de aire fresco que llega siempre en el mejor momento para disfrutarlos. Tan románticos y tan especiales, probablemente recordarás todos y cada uno de los veranos en los que te enamoraste, con mucha más facilidad que cuando lo hiciste en invierno.
Muchas veces te habrá preguntado por qué es tan fácil enamorarse en verano, si casi siempre sale mal… Pues bien, hay varias respuestas posibles: los expertos médicos dicen que físicamente, el mayor tiempo de luz al día que disfrutamos hace que segreguemos más testosterona, la hormona del deseo sexual, y este aumento, puede llegar a cambiar notablemente todo nuestro comportamiento amoroso-sexual. El calor además hace llevar menos ropa, y sudar más, y eso hace que las feromonas floten en el ambiente.
Por otra parte, los psicólogos apuntan que es mucho más fácil estar pendientes del amor y del sexo en vacaciones, cuando nos olvidamos del estrés, de las obligaciones y salimos de la rutina.





