
Desde tiempos inmemoriales la prensa se ha considerado el cuarto poder entre los poderes democráticos. Tras el ejecutivo, el legislativo y el judicial, llega el poder de los medios, no legítimo pero si de efecto.
La prensa escrita y tradicional ya ejercía su influencia en la población, pero la llegada y democratización de la televisión revolucionó y aumentó la realidad de la influencia de los medios de comunicación masivos sobre las personas.
Este gran poder sobre, casi hipnotizador, merece una reflexión profunda sobre cómo puede afectar a la opinión pública, la educación o la información sobre un determinado área o tema.
En cuanto a la educación y la información sexual, los medios de comunicación de masas han jugado un papel muy importante. ¿Positivo o negativo? Pues si se valora con profundidad, depende de para qué.