A veces el sexo torna de romántico a apasionado, y de apasionado a salvaje. Y tan salvaje se vuelve el personal, que a veces tener relaciones sexuales se convierte en una actividad de riesgo, y no lo decimos solo por los riesgos de embarazo o de contagio de enfermedades venéreas.
Está bien eso de salir del dormitorio como sinónimo de salir de la rutina. Pero precaución, mucha precaución, porque cuando la gente sale de su “entorno natural”, de lo conocido y habitual, suele aumentar su nivel de riesgo.
Hay quien se aventura a hacerlo en un sitio público, en el coche, en la escalera del bloque, en el banco de un parque, en un callejón oscuro… son infinitas las opciones de salir de la rutina que pueden poner el riesgo la integridad física de la pareja.

