En los últimos años, diversos estudios han relacionado a las feromonas con la atracción sexual, especialmente para la fabricación de perfumes que son utilizados en el juego de la seducción. Hasta hace poco, tan solo se sabía de la existencia de estas misteriosas sustancias químicas en los animales, quienes las desprenden para transmitir información y comunicarse con otros miembros de su especie, desde marcar territorio a establecer lazos afectivos, atraer al sexo opuesto o ahuyentar a los depredadores. Se trata de sustancias invisibles, que se transmiten a través de la orina y el sudor y se perciben a través del sistema olfativo.
