Siempre se ha dicho que el rostro
es el espejo del alma pero, ¿y si también fuera el espejo de tus deseos más
íntimos, esos que los mantienes callados pero, después, te gustaría hacerlos
realidad? Pues parece que ya es una ciencia que no tiene demasiados secretos
pues, con algunas cosillas, puedes estar diciéndole a la otra persona, cómo
eres en la cama, tus relaciones, y esos deseos que te consumen y te vuelven
loca... o loco. ¿Quieres que te hablemos un poco más?
Conocer el rostro de una persona
no pasa por saber describirlo sino también por saber interpretar las facciones
de la cara. En Japón, por ejemplo, los empleados saben que tienen que sonreir
en un tanto por ciento para esperar una reacción positiva de los clientes (y es
motivo de despido en algunos trabajos, ojo). Así que, ¿por qué tomar un poco
más en consideración la cara y dejar el cuerpo para después?
