Ya hace unas semanas que pasaron las navidades. Las fiestas son geniales, normalmente se disfruta de vacaciones, tiempo libre, reencuentros… pero todos ellos rodeados de comida. Copiosas comidas que son símbolo de nuestras celebraciones, pero también culpables de nuestros kilos de más. Casi nadie escapa en enero del castigo de la báscula.
Por eso a principios de año llegan los remordimientos, los intentos de dieta, y la persecución de propósitos, y la operación bikini en versión “carrera de fondo”.
Todos empiezan a buscar dietas milagrosas que les ayuden a perder el peso que han ganado, y ya que están motivados, incluso un poquito más que les deje un tipo de “quita el hipo”.
