Los afrodisíacos son sustancias que incrementan el deseo sexual, tanto de forma natural como química. El origen etimológico del término está en la diosa griega Afrodita, relacionada con la fecundidad y el amor. Aunque la ciencia médica no ha hallado pruebas concluyentes sobre la efectividad de algunos alimentos como estimuladores del deseo sexual, la creencia popular sí ha otorgado a los afrodisíacos el poder de despertar la pasión, en diferentes culturas y sociedades de todo el planeta.
Los afrodisíacos pueden ser desde alimentos a perfumes, bebidas, tejidos de animales, plantas o especias. Los investigadores de la Universidad de Guelph (UoG), en Ontario (Canadá), concluyeron en un reciente estudio que los afrodisíacos más potentes son el ginseng, una planta cuya raíz se utiliza en la medicina tradicional china, y el azafrán, un popular condimento culinario extraído de la flor 'crocus sativus', que además ha demostrado efectos sostenidos en la estimulación del impulso y el rendimiento sexual. No obstante, según el profesor Massimo Marcone, del departamento de Ciencias de la Alimentación de la UoG en Canadá y autor del estudio, "los afrodisíacos se han utilizado durante miles de años en todo el mundo, pero la evidencia científica nunca se ha demostrado".